Ametlla

En el pintoresco paisaje de l’Ametlla del Vallès, donde las colinas onduladas se despliegan en un horizonte verde, se oculta una vivienda discreta y respetuosa con su entorno. Con una superficie de apenas 100 m², esta casa parece surgir del mismo terreno que la envuelve, medio enterrada en la pendiente de la parcela, abrazando la topografía como si siempre hubiera pertenecido a ella.
La vivienda se desarrolla en dos niveles. En la planta baja, el aparcamiento y el almacén se funden con la tierra, manteniendo una presencia discreta y funcional. En la planta superior, el corazón de la casa se abre hacia el sur con un inmenso ventanal, un lienzo de luz que inunda los espacios comunes y conecta a los habitantes con el paisaje exterior, donde la naturaleza y el hogar dialogan en perfecta armonía. Este gran ventanal convierte la fachada sur en una entrada de luz y calor natural, respondiendo a criterios bioclimáticos que maximizan la eficiencia energética.

Vivienda en l'Ametlla del Vallès

1999

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